Recuperemos el Credo de Nicea (el Credo largo)

Nos encontramos en plena celebración de los 1700 años del Concilio de Nicea. Un Concilio fundamental en la configuración de la fe Católica tal como la conocemos hoy. Recientemente el Papa León XIV ha viajado a la ciudad turca de ïznik (antigua Nicea) para celebrar este aniversario y confirmar la vigencia del Credo allí surgido en su integridad.




Como consecuencia de ello, estos días en muchas iglesias se está rezando de nuevo el Credo niceno-constantinopolitano, también conocido como el Credo largo. Esta versión fue progresivamente desplazada de la liturgia desde los años finales del siglo XX y hoy en día se reserva casi exclusivamente para algunas solemnidades en la mayoría de las parroquias. En su lugar se reza una versión  más reducida, más corta a la que algunos llaman Credo de los Apóstoles.

Y sin embargo, los creyentes más jóvenes quedan deslumbrados las pocas veces que se les permite acercarse a esta oración tan bella y tan completa, que define de una manera tan fiel la fe de la Iglesia. 

No estamos tan lejos de Nicea. Aunque hayan pasado 1700 años, las herejías acerca de la naturaleza de Cristo siguen estando muy vivas incluso dentro de la Iglesia. Tenemos una joya, una maravilla litúrgica como este Credo que es el arma más poderosa para alejar la ignorancia y catequizarnos de manera activa. Y sin embargo esta joya la tenemos guardada bajo llave porque queremos acabar antes la misa (que debería ser el acontecimiento nuclear en  la semana de un cristiano).

¿Por qué no aprovechar esta efeméride para recuperar el Credo completo, el Credo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres y que nos ha ayudado a mantener la fe?. No hacen falta reformas ni golpes de timón en las conferencias episcopales. Basta con que nuestros párrocos y sacerdotes tengan la generosidad de devolver al Pueblo de Dios esta maravilla que tan desconocida ha permanecido para muchos en los últimos tiempos

Finalizamos con las palabras con las que León XIV inicia la Carta Apostólica "In unitate Dei" escrita con motivo de esta celebración, en la que estimula a impulsar la profesión de fe entre los cristianos:

"Mientras me dispongo a realizar el Viaje Apostólico a Turquía, con esta carta deseo alentar en toda la Iglesia un renovado impulso en la profesión de la fe, cuya verdad, que desde hace siglos constituye el patrimonio compartido entre los cristianos, merece ser confesada y profundizada de manera siempre nueva y actual. "



Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,

y por nuestra salvación bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.


Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.


Amén.




Credo in unum Deum,

Patrem omnipoténtem,

factórem caeli et terrae,

visibílium óminum et invisíbilium.


Et in unum Dóminum Iesum Chrustum

Filium Dei unigénitum.

Et ex Patre natum ante ómnia saécula.

Deum de Deo, lumen de lúmine,

Deum verum de Deo vero.

Géntium, non factum, consubtantialem Patri:

per quem ómnia facta sunt.

Qui propter nos hómines

et propter nostram salútem descéndit de caelis

Et incarnatus est de Spíritu Sancto

ex María Vírgine et homo factus est.

Crucifixus étiam pro nobis:

sub Póntio Piláto passus et sepúltus est.

Et resurréxit tértia die, secúndum scripturas.

Et ascédit in caelum: sedet ad déxtram Patris.

Et íterum ventúrus est cum glória

inducáre vivos et mortuos:

cuius regni non erit finis.

Et in Spíritum Sanctum,

Dóminum et vivificántem:

qui ex Patre et Filióque prócedit.

Qui cum Patre et Filio

simul adorátur et conglorificátur;

qui locútus est per Prophétas.

Et unam sanctam catholicam

et apostólicam Ecclésiam.

Confíteor unum baptisma

in remissiónem peccatórum.

Et exspécto resurrectiónem mortuórum.

Et venturi saéculi.


Amén

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