VIA CRUCIS SEGUN EL METODO DE SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO (versión modificada)
VIA CRUCIS
Según el método de San Alfonso María de Ligorio
Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. (Is 53,5)
En el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu Santo
In nomine Patris et filii et Spirictus Sancti
Amén
ORACIÓN PREPARATORIA
Por la señal de la santa cruz, etc.
¡Oh amabilísimo Jesús mío!: heme aquí postrado ante tu divino acatamiento, implorando tu misericordia en favor de tantos pecadores infelices, de las benditas almas del purgatorio, y de la Iglesia universal. Aplícame, te ruego, los merecimientos infinitos de tu sagrada Pasión, y concédeme los tesoros de indulgencia con que tus Vicarios en la tierra enriquecieron esta devoción del Vía Crucis. Acéptalos en satisfacción de mis pecados, y en sufragio de los difuntos a quienes tengo más obligación de socorrer
Y tú Madre dolorosísima de mi Redentor, por aquella amargura que inundó tu corazón cuando acompañaste a tu santísimo Hijo al Calvario, haz que se empape mi alma en los sentimientos que embebían entonces la tuya. Alcánzame vivo dolor y detestación de mis pecados, y aliento para abrazarme con la cruz, y seguir las huellas de tu dulcísimo Hijo Jesús, nuestro sumo Capitán y Rey eterno. No me niegues estas gracias, Madre mía: haz que, teniendo ahora parte en la pena de tu Hijo y en tu quebranto, merezca ser partícipe de su triunfo y de tus alegrías en la gloria.
Amén
PRIMERA ESTACIÓN
Jesús es sentenciado a muerte (Jn 18,37-40)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
V) Te adoramos, Señor, y bendecimos.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
R) Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.
(Aquí se hace una pequeña pausa para considerar brevemente el misterio, y lo mismo en las demás estaciones.)
Adorado Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
V: Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amen
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
SEGUNDA ESTACIÓN
Sale Jesús con la Cruz a cuestas (Jn 19,6-7)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo Jesús, andando este camino con la Cruz a cuestas, iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte que iba a padecer.
(Pausa)
Amabilísimo Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae por primera vez debajo de la Cruz (Mt 11,28-30)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.
(Pausa)
Amado Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
CUARTA ESTACIÓN
Jesús encuentra a su afligida Madre (Jn 19,25-27))
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.
(Pausa)
Amantisimo Jesús mío: por la pena que experimentasteis en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
QUINTA ESTACIÓN
Jesús ayudado por el Cireneo (Lc 23,26)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.
(Pausa)
Dulcísimo Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
SEXTA ESTACIÓN
La Verónica enjuga el rostro de Jesús (Is 53,2-3)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum
Considera cómo la devoto mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudar y sangre, le ofreció un lienzo, y limpiándose con él nuestra Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.
(Pausa)
Amado Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosísimo; más en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡Ah Señor mío! también mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
SÉPTIMA ESTACIÓN
Jesús cae la segunda vez con la Cruz (1Pe 2,21-24)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.
(Pausa)
Oh pacientísimo. Jesús mío. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
OCTAVA ESTACIÓN
Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús (Lc 23, 27-31)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimoso estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; mas Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestros hijos.
(Pausa)
Afligido Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
NOVENA ESTACIÓN
Jesús cae por tercera vez con la Cruz (Lc 22,28-32)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.
(Pausa)
Atormentado Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
DÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es despojado de sus vestiduras. (Jn 19,23-24)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:
Oh Jesus que tan cruelmente has sido despojado de sus vestiduras: perdón por todos los escándalos de la moda. Dígnate inspirarme con el sentido de la modestia cristiana un vivo error de todo lo que ofende a la virtud de la pureza y haz que para permanecer puro tenga el valor de mortificar mi lista y todos mis sentidos.
Amén.
(Pausa)
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
UNDÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es clavado en la Cruz (Lc 19,18-22)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.
(Pausa)
OH despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
DUODÉCIMA ESTACIÓN
Jesús muere en la cruz (Jn 19,28-30)
de rodillas
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía en la Cruz.
(Pausa)
OH difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi alma. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
Jesús es bajado de la Cruz (Jn 19,32-38)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz dos de sus discípulos. José y Nicodemo, y le depositaran en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.
(Pausa)
OH Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
DECIMACUARTA ESTACIÓN
Jesús es puesto en el sepulcro (Jn 19,40-42)
V) Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R) Quia per sanctam Crucem tuam redemisti mundum.
Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar o Jesús, acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.
(Pausa)
Oh Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri
V: Miserere nostri, Domine.
R: Miserere nostri.
Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Amén.
V: Madre llena de aflicción.
R: Graba las llagas de Jesucristo en mi corazón.
ORACION FINAL
OH buen Jesús, que quisisteis morir en una cruz para la remisión de mis pecados; yo, con todo el fervor de mi alma, adoro vuestras cinco crueles llagas, y por los tormentos que por ellas padecisteis, os suplico no permitáis que mis manos ni mis pies sirvan para pecar.
Aleja de mí las tentaciones a fin de que, con mis pecados, no vuelva a renovar los cruentos dolores de vuestras cinco llagas, y siempre más viva según los preceptos de vuestras santas enseñanzas.
In nomine Patris et filii et Spirictu Sanctis . Amen
El Señor nos bendiga
Nos guarde de todo mal
Y nos lleve a la vida eterna
Amen
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