La dinastía herodiana

     Hasta el año 37 aC el pequeño reino de Judea había sido gobernado por los asmoneos, que ostentaban el control político desde la revuelta macabea. La llegada de Roma coincidió con una guerra civil entre dos hermanos oponentes al trono: Hircano y Aristóbulo. El tercer bando lo formaban los fariseos. Tras una invasión de los partos, Roma decidió finalmente deshacerse de esta familia real y aupar al poder a un idumeo: Antípatro.

    Antípatro era el padre de Herodes el Grande, que pronto consiguió ser proclamado Rey de los judíos. Su reinado estuvo marcado por grandes obras públicas (Cesárea Marítima, Nuevo Templo  de Jerusalen, Masadá) y una gran habilidad política para llevarse bien con todos los gobernantes romanos. Este Rey Herodes es el que aparece en el Evangelio de Mateo intentando averiguar dónde ha nacido el Mesías al que contempla como una amenaza a su trono (Mt 2,7). José, el padre de Jesús, decide huir con su familia a Egipto (Mt 2,13), siguiendo la misma trayectoria que había llevado a cabo el patriarca José casi dos mil años antes (Gen 37,28). 

Israel en tiempos de Jesús


    A su muerte, Herodes el Grande dividió el reino entre sus hijos Arquelao (Judea), Antipas I (Galilea y Perea) y Felipe (Idumea y Traconítide). Por este motivo la familia de Jesús decide retornar a Galilea y no a Belén : 

    "Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá; y avisado en sueños se retiró a la región de Galilea. Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo anunciado por los profetas: 'Será llamado Nazareno' ". (Mt 2,22-23 y Is 11,1

    Herodes Antipas I gobernó como tetrarca entre el 4-39 dC y fue contemporáneo a Cristo (Lc 9,7, Mt 14,1; Lc 23,6) y a Juan el Bautista (Mc 6,17; Mt 14,3; Lc 3,19). Arquelao duró poco y fue sustituido por administradores romanos como Poncio Pilatos (Lc 23,1 ; Mt 27,11; Mc 15,2; Jn 18,28). 

    Tras la muerte de Antipas, se sucedieron una serie de gobernantes romanos hasta acceder al trono Agripa I, que consigue unificar el reino. En Hechos de los Apóstoles se describe su muerte, comido por los gusanos tras ser adulado por sus seguidores (Hch12,20). Tras él, bajo el reinado de Agripa II tuvo lugar la rebelión de los zelotes y la destrucción definitiva del templo en el 70 dC. Recordemos que el Templo ya había sido destruido en el año 586 por parte de los babilonios (2Re 25, 8-9; 2Cr 36,19; Jer 52,12; Lamentaciones). 

    Agripa II aparece en el capítulo 25 de los Hechos, cuando Pabo se halla cautivo del gobernador Festo. En el Capítulo 26 se desarrolla un discurso extenso de Pablo ante el Rey tras el cual éste afirma: "Por poco me convences para que me haga cristiano" (Hch 26,28). Pero el destino de Pablo ya está muy lejos de Judea, ya que éste ha apelado a su condición de ciudadano romano y será conducido a Roma (cuarto viaje) para ser juzgado por el César: "Podía haberse soltado a este hombre si no hubiera apelado al César" (Hch 26,27).



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